Canals.




Paraíso de nobles nadies.

sábado, 8 de junio de 2013

Dora Burlet.




Dos días en Canals nunca vienen nada mal, si de eso se trata vivir. La casa de Dora Burlet es un monumento invisible en la historia de Canals, en sus paredes Tomás Graciano construía un registro de su presente, ahora Dora una de las tantas artistas que embelleció la Plaza de la mujer hasta quebrarse los huesos transforma esa casa, en una pieza de arte posmoderno, que alguien disfrutará en el futuro. Salí a dar una vuelta a la siesta y recorrer todas las casas en las que viví, dos desaparecieron, y en ese hueco sólo había aire, un pozo invisible que me mostraba mi infancia. Pasé por la cancha de Canalense y podía escuchar los gritos, estaba el Tito Nolter agarrado al alambrado, masticando un vino, sufriendo por el glorioso verde, ese por el que la tribuna cantaba, “Lo dijo el Tío, lo dijo Perón, hacete del verde que sale campeón”. Después pase por la casa de Joaquín Bonetto, otro de los artistas de Canals, me hice amigo de su mastín, Benicio. Hablamos de Fitzcarraldo e Iquitos, vimos sus imágenes de la llanura, de los tambos, en un blanco y negro que pronto verá la luz. El me animo a subirme al barco y recorrer el Amazonas, con un sueño en una hamaca paraguaya. Esa tarde llovió y alguien a lo lejos se preocupaba por otro alguien. Estamos en el pueblo de los nobles nadies, de los caños hartos de sal, dónde todo es melancolía. Atardece, y paso por el Gimnasio de Cristian Patricio Botti, y sonaba la música que te hace mover la patita, Pump of the jam, por ejemplo. Y estaban el Nolo Domínguez, con el que compartimos gloriosos momentos en la  Fm 95 de Garay y jugando para Canalense, el José Esteban Cocordano, un hermano que nos une la sangre por Depeche Mode, y el otro Iván, el fachero, el dueño de un bar hermoso al que luego iríamos a calmar la sed. Iván Palumbo. Era un lunes. Pasaban dos autos, y nos abrazamos con el Pupi Bomone que venía con su camiseta de Libertad, sólo por él puedo rozar esa camiseta. Y porque también lo estoy abrazando a su padre, el Beto y a su tío, el Chocho Bomoné, una gloria de Canalense, con él que tuve la suerte de jugar y de compartir vestuario. Volví a la RC1, a la casa de los Serafíni , tomamos mates y charlamos con Pilin, el me inicio en la radio, en un programa que se llamaba Ultima Parada, con mi hermano Carlos, y Harry Nolter.  En esos días escuchábamos Musicalisimo, un programa que salía por Radio Oriental del Uruguay, estaba los domingos a la noche, era nuestro faro, íbamos desvelados al colegio pero con las venas llenas de entusiasmo. También nos alimentaba musicalmente Sensaciones, de Claudio Corvalan, estaba a la siesta, y hacíamos guardia con nuestros Tdk, y estábamos atentos a grabar. El programa por ser hechos por novatos, tenía su dignidad. Pilin me muestra su taller, dónde sigue creando a través del aluminio y con eso alimenta su familia, y luego saca su guitarra y me muestra con lo que alimenta el alma. Esos regalos que te dan los artistas. Me voy a la gloriosa sede de Canalense, la que hizo mágica el Negro Trigo, dónde me esperaban el Gallego Aguado, un sutil con pelota dominada, Franco Felippa con sus cejas que no envejecen y mirando en silencio, el Turco Raies y Mariano Ingrassia. La parrillada y los Toros hacen lo suyo, y entre todos planeamos un viaje en Motor Homme, sigue ese entusiasmo adolescente de hace años, se mantiene, los bocadillos se transforman y son sentencias que resisten al tiempo. La mesa va variando y se acerca Ángel Díaz Canelo y empezó el trasnoche continuado, hablaba de la mujer del Turco y sus dotes para el tango, Mariano saboreaba su trago, desde ese lugar que lo hizo siempre, de compañero, en otra mesa El Pepo Suárez que me pregunta si yo escribí Ultimo Recreo. Después todo se volvió una nube negra que nos devoro a todos. Canals de noche y los autos que circulan llevan la felicidad. Vuelvo a la casa de Dora Burlet, abro un cajón y saco un sueño. Duermo en paz. Acá estoy a salvo.

Iván Ferreyra
Abril 2013.
Fotografía: Marío Orgaz.

Especial para Somos Canals

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