Canals.




Paraíso de nobles nadies.

viernes, 21 de junio de 2013

El Tupa Fandiño

Esta es la historia del Tupa Daniel Fandiño no sólo como lo recuerda la historia, sino también como yo lo recuerdo. Durante años esta historia me late en las venas, era amigo mío, y mi cariño está intacto. He visto pocos fanáticos de Boca como el Tupa en Canals, pocos, tipos divertidos como él, con esas piernas largas como un compás abierto, y su cubana que lo ilustraba como un personaje inolvidable, me encantaba ir a visitarlo a su trabajo, vendía seguros en lo del Lechuza Valmarroja o como se escriba, nadie se acuerda de los nombres que no se pueden pronunciar. Hablábamos de fútbol y nos reíamos, puedo ver su sonrisa, planeábamos ir los sábados a jugar al gimnasio, dónde el brillaba, era el dueño del fútbol y del show, con él siempre pasaba algo divertido, se enculaba y se llevaba el fútbol cuando perdía, y cuando lo veíamos irse a mitad del partido todos lo seguíamos queriendo, así era él. Hace unos años, estaba en un rincón en el boliche en Canals, y aparecen dos pendejos de no más de diecisiete años, el Luciano Fandiño y el hijo del Lobo Slovoyano, esa noche había un cubano sirviendo tragos que lo dio vuelta al Peto Quevedo con dos daiquiris, lo sacaron entre cuatro, el Gaby Tapia lo fue a buscar a la Policía indignado. El Luciano goleador y gran persona me dice que había leído mi novela El resentimiento, y me lo presenta al Lobito, me dice que ellos son locos igual que yo, podía verlo al Tupa con nosotros en ese momento, charlando, sus hijos son un ejemplo de lo que él era, de lo que él soñó. No puedo escribir sobre él sin llorar, sin emocionarme, se fue como era él, como en una performance, como ilustrando un final acorde a su personalidad de arquero con estilo. Verlo volar de palo a palo era sublime en una de las mejores canchas del pueblo, la grande del gimnasio, cuando tenía pasto,  cuando estaba marcada y los arcos tenían red, el partido tenía un bonus track, y el Tupa ahí brillaba. Me dolió que durante años el silencio cubrió la historia del Tupa, un tipo divertido como pocos, puedo escuchar su voz hablando de Boca como lo único importante en el mundo. Esta es la historia del Tupa Daniel Fandiño no sólo como lo recuerda la historia, sino también como yo lo recuerdo. Que estas palabras abracen a Mariano Ingrassia, uno de los luchadores que admiro, un hermano, y a su familia, y a su inolvidable Marío, un tipo honesto, común, que se fue sin cagar a nadie, que estas palabras abracen al Zurdo Oliossi y a su familia, y a Nelson, que se fue arreglar motores al cielo y cuidarlos desde allá. Hoy ellos volvieron a nacer.






N2
(Ex Iván Ferreyra)
Especial para Somos Canals





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